El el mar de China, una vez al año se
produce una ola gigante. Los más intrépidos se adentran en sus
fauces y son inmediatamente engullidos. Cuando la ola rompe, no se
encuentra rastro alguno de ellos. Al año siguiente, los espectadores
del acontecimiento no se esperan que la ola devuelva a los
aventureros sanos y salvos. Aturdidos por el aplauso y los abrazos de
sus seres queridos, avanzan de nuevo hacia la ola. El Dragón sólo
les dejó salir para coger aire.
Ilustración: Suzy Lee