Buscó por todos
lados. Bajo su almohada
encontró sobras de sueño. Detrás de los muebles sólo había
pared. Buscó en el suelo,
dentro del suelo, a ras del suelo. Miró en la palma de
sus manos porque a veces perdía las cosas y las tenía allí. Nada de nada en
ningún cajón, en ninguna caja, en ningún arcón. Buscando encontró
cosas que ya había olvidado: un calcetín, un, un elefante y un desengaño. Lo guardó todo debajo del colchón. Ni rastro de lo que había perdido. Dejó de buscar. A veces las cosas llegan
solas. Esperó sentada,
agachada, boca arriba y boca abajo. Esperó de perfil y de frente, de
medio lado y de cuerpo entero. Nada. Salió a dar un paseo por un lugar hermoso y cuando volvió a
casa, allí estaba. Tan pequeña y tan intensa
como siempre. Había recuperado la chispa.
Ilustración: Yelena Bryksenkova