26/7/08

El pescador de almas

De vez en cuando me gusta mirarme por dentro y me cuesta horrores encontrarme, reconocerme o entenderme. Una parte de mí se empeña en hacerme creer que soy yo, la misma de siempre, la que ya he aceptado, la que me define. Entonces me descubro otra diferente menos conocida, menos yo, que no sé si quiero para mí, pero que es mía, lo acepte o no.
Necesitaría tres días seguidos con sus respectivos días y noches, con todos sus minutos contados en una playa vacía, de azul y mar imponentes, sola, para morirme de miedo entre las olas, para dejarme la piel en la arena, correr, escupir el alma, llorar, gritar hasta agotarme y entonces tenderme boca arriba, lo más extenuada que jamás me haya sentido, lo más vacía y seca posible. Volverme pequeña, insignificante y escuchar sólo los golpes de espuma, rendirme a la vida y llenarme de nuevo, hallarme en lo más simple y así quererme.
Volvería limpia a los muros, libre y recién estrenada. Ya no tendría que buscar más porque me dejé olvidada en la playa y el agua me arrastró a los mares como una prenda abandonada, devuelta al mar cuando al amanecer el pescador en su faena me encontrara ya sin alma.

Fotografía: Ricardo Sánchez Belmont

21/7/08

El Vals

Alguna vez bailé pero no desnuda, no sin suelo.
Al compás del aire fluyendo por las líneas del talle, un dos tres, un dos tres. Aire.
Hay silencio rodando por mi vientre, ocupando los valles, cayendo.
Mi espalda curvada termina en los dedos de otro cuerpo, marcando un mismo arco, un único movimiento.


Al giro se descruza el abrazo... vuelvo.
Sí, bailé. Bailé apacible. Liso y breve mientras duró el beso.

"El Vals" Estatua en bronce, 1905. Camille Claudel.

13/7/08

La memoria del dolor


Está el suelo muy frío
y duro.
Me duele la cabeza por dentro, profundo.
Si arrimo la mano a la cara noto el calor de la respiración
y la humedad.
El techo me pesa en la frente,
me vuelvo lenta.
Creo que no ha cambiado nada
y no sé cuándo termina la canción.

Ya, ya, ya pasó, ya pasó...

10/7/08

Feliz cumple Ojos de Luna

Hoy es tu cumple, pequeño, ¿qué puedo regalarte?...
¿Un juguete?, ¡pero si tienes la terraza llena!, ¿plastilina?, ¿ropa?, ¿cuentos?, ¿una nana?, no, eso no, ya tienes tres años... ¡Ah, ya sé!

Te regalo... gotas.
Te regalo... patas de hormiguita.
Te regalo... vaho en los cristales del coche.
Te regalo... una vuelta más a los caballitos.
Te regalo... todos los días soleados.
Te regalo... puentes entre países.
Te regalo... una noche de sueños en primera clase.
Te regalo... un telescopio de cartón que llega hasta Venus.
Te regalo... mi corazón.

Siempre que esté contenta voy a pensar en ti. Serás mi caudal de felicidad.



Para mi sobrino: mis ojitos de luna.

Recordando a Curianito


Esta es la historia de amor más hermosa que he conocido:

No insistas en volar. Es noche. Mira
cuánta sombra en las ramas
y la sombra es el peso que nos duerme:
Es muy sutil y aplasta.

Sin ti mi corazón se está secando.

Escucha mis palabras.
No pienses en volar hacia los montes
y quédate en mi casa.
Yo cazaré, para que te diviertas,
una buena cigarra
que arrullará tus sueños por las noches
y por las alboradas.
Te traeré piedrecitas de la fuente,
y hormiguitas enanas
y beberás las gotas de rocío
en mis labios que abrasan.

¿Qué he visto en tus antenas?
¡Mariposa! ¡Espejo de las hadas!
Que eres como una flor del otro mundo
o la espuma del agua.

Tienes el cuerpo frío. Ven conmigo,
que es mi cueva templada
y desde allí verás el prado verde
perderse en la distancia.

¿No tienes corazón? ¿No te ha quemado
La luz de mis palabras?
¿Entonces a quién cuento mis pesares?
¡Oh Amapola encantada!
¡La madre del rocío de mi prado!

¿Por qué si tiene el agua
fresca sombra en estío y la tiniebla
de la noche se aclara
con los ojos sin fin de las estrellas
no tiene amor mi alma?

¿Quién me puso estos ojos que no quiero
y estas manos que tratan
de prender un amor que no comprendo?
¡Y con mi vida acaba!
¿Quién me pierde entre sombras?
¿Quién me manda sufrir sin tener alas?


El Maleficio de la Mariposa, primera obra dramática de Federico García Lorca

3/7/08

Decisiones

Últimamente me pasa algo extrañísimo: me cuesta tomar decisiones. Pero no las decisiones importantes, decisivas o comprometidas... no, no, esas no. Las que me superan son las más tontas e insignificantes del tipo: ¿Me apunto en verano al gimnasio?, ¿Me tomo un café o un té?, ¿Me depilo con cuchilla o con cera?, ¿Hago una tarta de chocolate o un bizcocho por mi cumple?, ¿Qué me pongo?, ¿Ensalada de arroz o de pasta?. Así que espero hasta el último momento para decidirme, que parece que bajo presión funciono mejor. Y creo (porque segura no estoy) que el motivo de mi indecisión es debido a la falta de preocupaciones, a la relajación cerebral en la que me encuentro y al calorcito del verano. Y es que cuando los asuntos que más nos ocupan y preocupan están superados, las capacidades mentales ya no se necesitan. Vamos, que estoy de lo más relajada, perezosa al máximo y feliz de la vida. Tonta perdía también, pero que bien se está así.


Hoy es mi cumple, estoy de vacaciones y he aprobado las oposiciones. Por si ayuda a entender el post.

¡Un poquito de música para celebrarlo!