Hay algunos momentos que no quiero olvidar. Hoy, a eso de las 10:30 de la mañana, ha ocurrido uno de esos momentos especiales que desearía recordar siempre, no porque haya sido especialmente trascendental o porque haya supuesto algún cambio importante en mi vida, no, sencillamente porque ha sido emocionante y tierno, muy tierno.
Ha ocurrido en mi trabajo, hablando con un niño de 13 años al que mantienen vagando entre un Trastorno negativista-desafiante, una Hiperactividad o un Síndrome de Tourette, pues no saben exactamente lo que tiene la criatura. Vive con su tía; los padres le han concedido a ésta la guarda del niño.
A parte de que no hace caso de las normas, saca la lengua y no puede permanecer mucho tiempo sentado, este niño tiene una sensibilidad extrema. Dice que le produce tristeza ver en las noticias cuando atropellan a los niños, o cuando secuestran a la gente. Era sincero.
Me ha preguntado mi edad y si tengo hermanos, yo le he dicho que sí, que tengo dos hermanas y él me ha preguntado si son tan guapas como yo, entonces en ese momento me he sentido la más guapa del mundo porque me lo ha dicho un niño como él, sin necesidad de aparentar nada, sin ánimo de ofender o de ser grosero, un niño que pasa los días escuchando lo "travieso" que es, soportando los insultos de sus compañeros y las broncas de sus profesores, amenazado de ser echado de su casa y devuelto a sus padres.
Me preguntó después si tenía sobrinos y me dijo que él nunca tendrá, porque no tiene hermanos. Lo dijo con una expresión triste. Para él, tener sobrinos debe ser algo así como tener hijos, pues vive con su tía a la que adora y respeta, y tener la certeza que nunca los tendrá tiene que ser muy duro. Yo como una tonta no supe qué decirle y sigo sin saberlo, aunque rebusque.
A él se le ocurrió que podía hacerle un regalo a su tía, un dibujo de una flor metida en un sobre con una nota en la que él le dice que la quiere. Me he emocionado y se lo he dicho.
Qué niño tan especial, ojalá tenga toda la suerte en la vida que se merece, que se de la vuelta su historia y que le dejen ser un poquito feliz, porque ganas no le faltan.