26/11/08

Elijo que elegir no es perder opciones.

A veces tengo la sensación de elegir mal, de no tener claro muchas cosas, de andar dando tumbos, y eso me produce inseguridad y tristeza. Ahora mismo venía en el coche escuchando una canción y he SENTIDO felicidad, así sin más, entonces he pensado que no merece la pena en absoluto sentirse mal por algo así.
Escoger es ya de por sí todo un privilegio. Y sentirse bien también se elige.

25/11/08

Desconocidos


Entonces se empezaban a mirar desde las ventanas, como si fueran desconocidos, y Roma hacía un dibujo de Marcos en un cuaderno y se quitaba el jersey. Marcos ponía más atención, porque Roma sin jersey era bastante más Roma que Roma con jersey. Y la desmedida atención de Marcos hacía que Roma tuviese cosquilleos en las manos y en la parte de arriba de las rodillas. Marcos ponía las manos en el cristal y lo empañaba, y se quitaba él también el jersey.
Y llegados a este punto, estaban ansiosos por volver a bajar a la calle y por volver a verse de cerca. Pero no podían en media hora. Eso era lo que decía el juego, que tenían que estar media hora en las ventanas. Y estaban, por lo tanto, media hora mirándose de una casa a otra.
Y cuando pasaba media hora, bajaban las escaleras a todo correr y se iban a la cama de Roma o a un restaurante italiano.

Texto: Fragmento de "Un tranvía en SP", Unai Elorriaga.

20/11/08

El payaso enamorado de la bailarina


La bailarina marcaba con su cuerpo menudo los pasos de una coreografía triste; se extendía, elevaba y giraba en el escenario con una perfección casi imposible.
Él velaba cada movimiento, respiraba el viento que sobraba en los saltos, miraba su espalda y deseaba pasar sus dedos por cada una de sus estrictas vértebras, rodear sus hombros de caricias lentas, soltar sus cintas y amarla toda la vida.
Había decidido sacarla de allí, desatar las zapatillas gastadas, liberar sus pies e invitarla a reir. Para ello había elegido su mejor traje: el de payaso enamorado de la bailarina.
Todo el público suspiró cuando subió al escenario de un salto mortal, mezcló abrazos con tules y colores, besó sus labios y le inflamó las mejillas con sonrisas. Se fueron de la mano, ella descalza y él ocupando su corazón.
Las luces permanecieron encendidas toda la noche para el aplauso.

(El payaso lo había ensayado todo en su casa la noche antes. Vive en la paralela a la principal, en la Ciudad Gotupo)

Imagen: Ballet ruso, August Macke

14/11/08

Vienen los ojos de luna blanca

Hoy las mariposas están traviesas y no paran de jugar, enredarse y revolotear. Me gusta verlas así porque son graciosas y me hacen reir, se chocan entre ellas y a veces se vuelven del revés.
Están nerviosas. Les conté que esta noche la luna va a ser muy blanca y no quieren irse a dormir, que quieren verla brillar. Yo mejor me voy a la cama; todavía no he aprendido a volar.
Les he dicho que la traigan y mañana, muy temprano antes de que amanezca, vendrán sus ojos de luna blanca y nos iremos todos juntos a pasear.

Ilustración: Cathy Delanssay (Del Baúl)

6/11/08

La puerta

Sé que la puerta está abierta; yo la quise dejar así. Y tú lo sabes. De vez en cuando te paseas desde lejos, miras y no sabes si entrar porque si lo haces puedes doler. Si acaso te arrimas, pasas despacio por si me ves, para que te vea, cantando con la voz baja (lo que yo no quiero escuchar) y te dejas ver los brazos largos, la espalda encorvada, el rostro negro. Desde dentro no se te ven los gestos.
No te esperaba, llegaste corriendo, casi con violencia y entraste por mi puerta, por mi luz, por mis huecos, a voces con los recuerdos para derribar todos mis logros, para vencer mi fuerza. Hoy no era tu día; me encontraste plena.
Y tal cual te fuiste. Sin rastro, sin restos.

Fotografía de La Alhambra (Granada)

1/11/08

Mañana de sábado, sabadete


Hoy necesito una mañana de niebla, mirar por la ventana y pensar que es un día para quedarme en casa, hacer pereza mientras decido sin prisa lo que voy a hacer por la tarde (una película en el sillon, un paseo cortito o un baño con velas). Subo la persiana y... ¡bualá!... niebla. Voy a preparar el desayuno. El mejor café en la mejor taza (la verde), una buena tostada de aceite de oliva virgen extra de Jaén y puede que después me meta otra vez en la cama. Sin pijama.

Feliz niebla.


Fotografía: Sol Marrades